domingo, 7 de diciembre de 2014

Love mee-Yamajima-Two-shot



Titulo- Love mee
Genero- ¿eso importa?
Parejas-  Yamajima, Daichii
Extension- Two-shot
Autora- Hitomy-chan (Yue-chan)
Nota-  Holaaaa!!!! Alguien me recuerda? No? Soy la Hitomy y si sigo viva!!!!! Les traigo algo nuevo recién salido del horno.
Bueno esta idea surgió  hace ya mucho mas no lograba hacer del todo que la trama se aclarara así que lo inicie de poco y mientras mas lo escribía mas ideas surgían. Al principio la idea era otra pero conforme avanzaba fui realizando algunos cambios y ajustes y quedo así, es la primera vez que escribo un fic de este tipo, así que espero sea de su agrado.

No siempre se puede tener todo en la vida, él lo sabia, desde muy pequeño careció de sentimientos, emociones, ser educado fuera de la sociedad, vivir para seguir las reglas, ser firme ante todo, no llorar, no desmoronarse, ser débil estaba prohibido, los sentimientos eran para los débiles, vivir para un solo propósito, una meta, los sueños no eran reales, no existían , por que en su vida, si a eso se le llamaba vida, las personas con sueños solo eran ignorantes a la verdadera sociedad, el solo existía para seguir reglas, obedecer, negarse, oponerse a su futuro, era considerado como traición.
Yamada Ryosuke, no era cualquier chico, no era normal, el no era un adolecente común, ante los ojos de cualquier persona el solo había nacido para matar y servir, parecía simple, respirar para intentar sobrevivir, mirar pero sin expresar emoción alguna, el solo era un sirviente mas entre un puñado  de gente rica, personas aburridas de sus vidas lujosas donde matar se había vuelto un nuevo habito entre las sociedad, pero para poder servir se necesitaba tener un amo, alguien a quien obedecer.

Su fría mirada se mantenía fija al piso, las fuertes voces, las risas, el golpeteo de un mantillo de madera, indicaba el inicio de la tan famosa subasta donde el único afán era vender adolecentes, cual entrenados eran desde muy pequeños para servir y asesinar sin piedad, el mejor postor se llevaría a un buen sirviente el cual cumpliría cualquier orden sin negarse.
Mujeres elegantes, con vestidos brillantes y caros, hombres bien vestidos reinaban aquella elegante habitación, mesas repletas de copas y licores de la mas fina marca, el humo a tabaco y distintas mezclas de fragancias invadían el lugar.
-la subasta ha comenzado-hablo un hombre alto y delgado, golpeando con aquel mazo el estrado donde parecía ser todo un perfecto escenario de la corte.

El silencio reino, la mirada de todos se enfoco en aquel sujeto, un reflector enorme estaba situado tras esa persona mostrando diferentes imágenes donde el único objetico era mostrar dichas imágenes para sus clientes, cuales interesados estaban ya al ver a cada uno de los jóvenes que aparecían en aquella pantalla, risas codiciosas, miradas enfermizas y deseosas de acabar con cualquier signo de aburrimiento en sus vidas estaban fijas ya en cada pequeño, buscando el juguete perfecto, el cual serviría para tan monótona vida de lujos y dinero mal ávido.
-recuerden que cada jovencito ha sido educado para obedecer, ninguno podrá oponerse… cumplirán cada uno de sus mas oscuros deseos…-hablo una mujer rubia de delgada figura y maquillaje exagerado, con joyas brillantes cual diamantes hermosos eran.
Algunos murmullos se hicieron escuchar al captar ya la atención de más de un postor, las imágenes siguieron mostrándose en aquel reflector hasta detenerse justo donde la foto de un joven castaño hacia acto de presencia, con un kimono colorido donde las flores de cerezo parecía cobrar vida en esa fina y blanca piel, labios tan rojos como la sangre misma,  y esa mirada carente de emociones, y fue justo ahí donde la verdadera subasta dio inicio, los gritos comenzaron a escucharse en aquel salón, y ambos jueces se miraron con complicidad.
-ofrezco 1 millón de dólares por él-hablo una mujer de postura elegante, enormes ojos color miel, vestido rojo cual moldeaba a la perfección su cuerpo estructural.
-8 millones de dólares-le siguió un  hombre calvo ya mayor pero con una terrible reputación al tener la extraña costumbre de torturar a sus sirvientes.
Cada grito era una gran cantidad de dinero nombrado y en cuestión de segundos aquel lugar se convirtió en un campo de batalla donde solo el mejor tendría la última palabra.
-100 millones de dólares en efectivo-se escucho una profunda voz, los presentes miraron en la dirección de donde había provenido aquella voz.
En lo mas recóndito de aquella habitación un joven alto, de perfecta cabellera azabache, mirada tan profunda como el océano, labios rosas y de perfecta vestimenta se mantenía sentado en completo silencio, solo escuchando el parloteo de cada postor, descanso su mentón sobre las palmas de sus manos, y sus suaves labios  formaron una sonrisa que radiaba maldad.
-¿aun no es suficiente?-pregunto al ver la imagen de aquel castaño chico.
El fuerte golpeteo del martillo se hizo escuchar finalizando así esa subasta, miradas llenas de rencor se posaron en la delgada figura de aquel extraño adolecente, no era la primera vez que lo veían, pero nunca hablaba, jamás había comprado nada, pero en esta noche algo o mejor dicho alguien tenia su completa atención.
-vendido al joven Nakajima Yuto, puede usted reclamar su tan preciado premio una vez se hayan echo las negociones necesarias-la mujer rubia hablo, pero el pelinegro la ignoro por completo, se puso de pie tomando su abrigo saliendo así de aquel lugar, pronto los gritos volvieron a reinar ante un nuevo juguete pero el solo fue donde lo esperaba el que seria a partir de ese día su nuevo pasatiempo.
En alguna parte de aquel edificio, se encontraba un pequeño chico sentado en una elegante sala de color tinto, su mirada se mantenía fija en la taza de te, cual yacía en la mesa de centro, sus manos se posaron sobre sus rodillas y solo observo por segundos las figura de dos sujetos parados un lado de la puerta, todo era silencio, mas eso no le incomodaba en lo absoluto, aquellos tipos de gafas obscuras le miraron solo fugazmente, la puerta se abrió dando paso a 5 personas totalmente desconocidas para él, pero no mostro emoción alguna, no hasta ver la ultima presencia entrar.
-su pequeño juguete esta en perfectas condiciones Joven Nakajima, puede disponer de el ahora mismo si así lo desea-comento una mujer mirando al castaño el cual se mantuvo en completo silencio.
-eso veo…-murmuro el chico que respondió al apellido Nakajima, se acerco hasta situarse frente al menor tomándolo por el mentón logrando así ver su perfecto rostro.
-a sido un placer hacer negocioso con usted-el resto de los presentes se marcho de aquella habitación dejando ambos chicos solos.
-así que te llamas Ryosuke ¿o me equivoco?-el nombrado movió ligeramente su cabeza en negación, mirando a cualquier parte todo menos al azabache.
-a partir de hoy tu serás mi sirviente, y no podrás negarte a ninguna orden
-como usted ordene Nakajima-sama…
...-
Una delgada figura bajo las sabanas, la ventisca fría que se adentraba vacilante al interior de aquella habitación, el sonido casi silente de las hojas chocar conforme el aire las acariciaba, un libro cual yacía sobre un escritorio sus hojas bailaron al tacto del viento, una pequeña mano  fría pero marcada por el color carmesí tocaron las sabanas que cubrían al chico que parecía dormir manchando así al simple tacto.
-Nakajima-Kun-palabras suaves salieron de aquellos labios rojos, provocando que el durmiente chico abriese los ojos, primero solo un segundo pues le fastidiaba ser despertado en la madrugada, giro de lado dándole la espalda aquella persona, quizás si le ignoraba se iría y le dejaría dormir, pero no funciono puesto que aquella persona había tenido la osadía de tocarle el hombro, sus ojos negros cuyas perlas profundas eran se abrieron de golpe, llevo su mano izquierda bajo la almohada tomado con éxito la pequeña daga que yacía bajo esta y en un rápido movimiento se reincorporo girando para ver al intruso colocando así aquel filoso objeto en la yugular.
-tienes agallas…-miro fugazmente en dirección de la ventana notándola abierta, elevo su ceja izquierda ahora viendo aquella persona descubriendo así a su atacante.
-Siempre he tenido el valor para entrar por tu ventana-habla un chico al pasar saliva manteniendo sus ojos negros en la mano que sujetaba aquella daga.
Yuto retiro su mano, dejando nuevamente su arma bajo la almohada, sin dejar de ver aquel chico.
-Keito, ¿Cómo has entrado?-pregunto sin cambiar la intensa mirada.
El nombrado solo se encogió de hombros y señalo tras de si logrando que el pelinegro notara la sangre que salía de la palma de su mano, Okamoto al  describir la mirada de interrogación del menor le hizo reír con malicia.
-no es importante, fue al escalar-Yuto lo tomo por la muñeca para ver mejor aquel corte acerco sus labios aquella herida para lamer un poco.
-siempre tan imprudente Keito.

El filo de su espada manchada de sangre, la luz de luna ilumino su figura de entre la penumbra, lamio el filo de la espada coloreando su rostro esa sonrisa de satisfacción, su rostro se encontraba literalmente salpicado de sangre, pero eso no fue de total importancia, pues su mirada se centro en quien en ese momento es su oponente, empuño su espada dispuesto a dar fi aquel enfrentamiento, su rival se puso de pie, tembloroso, afianzando la espada que usaría para atacarle, no supo si verle en tal estado de terror podría resultarle divertido, por que bueno, el solo conocía la palabra “obedecer”.
Su espada parecía brillar por la iluminación nocturna, su mirada vacía, carente de compasión, penetrante, profunda, se acerco lento sin perder cada reacción o movimiento de su enemigo.
-si te acercas, no dudare en acabar con tu patética existencia-se limito a ignorar aquellas palabras insignificantes, la luna fue cubierta por las nubes y ambas armas chocaron una con otra, el sonido del mental hacia eco en el jardín, y pronto solo uno quedo en pie. Aquel chico cayo casi sin vida, su arma quedo lejos de su cuerpo cual ensangrentado estaba, él solo lo observo sufrir, tratando de mantenerse con vida pero le había cortado la yugular, alzo su espada dispuesto acabar con el sufrimiento de aquel chico, la sangre salpico su vestimenta, el Yukata que su amo le obsequio estaba totalmente desecho, se limpio con su pulgar la sangre del labio donde antes un golpe había recibido, el trabajo estaba echo, le dio la espalda aquel cadáver y se marcho del lugar, pronto vendrían a limpiar el lugar, ahora solo quería darse un baño. Se disculparía con su amo al encontrarse en mejores condiciones.


Salió de su habitación, la noche  anterior tras aquella  visita nocturna de Okamoto le había servido de distracción, se aflojo el nudo de su corbata al bajar las escaleras, pero para su sorpresa la presencia de su casi arma se arrodillo antes que bajara por completo, lo vio dejar la espada sobre su regazo al inclinarse, bajó el ultimo escalón y se acuclillo tomándolo del mentón con su índice y pulgar, Ryosuke le miro sin emoción alguna, sus labios se entre-abrieron pero Nakajima acaricio el corte visible de esa mejilla.
-no importa, te comprare un nuevo Yukata-susurro al acercarse un poco tomando con sus palmas esas mejillas de piel nívea, su sirviente asintió no evitando aquella cercanía de sus rostros.
-seré mas cuidadoso la próxima vez Nakajima-sama.
Yuto dejo escapar un suspiro, pues no solo era esa herida, el labio del mayor lucia hinchado y un corte presente en la esquina de los mismos, Keito observaba aquello desde arriba sin bajar aun, el comportamiento de Yuto con aquel esclavo era diferente, se mostraba cálido y atento. Yuto acaricio con su índice la esquina del labio eso no le gustaba, su hermoso sirviente con esos golpes, no toleraba eso.
-vayamos a tratar esas heridas.
-no crees que eres demasiado amable-Keito se atrevió hablar bajando ya las escaleras, Yuto se reincorporo girando para ver al de cabello negro-es solo un esclavo, no sirven para otra cosa, solo míralo, en solo un cadáver, puesto que ninguna emoción se muestra en el iris de su mirar.
Yuto frunció el entrecejo del solo escuchar aquellos comentarios, Ryosuke solo volvió a inclinarse sin ver a ninguno, Keito se acerco tomándolo por el cabello he hizo que le viese, sonrío secarronamente, el castaño no se quejo de aquello, no tenia permitido hacerlo, Nakajima tomo a Keito del brazo apretando con fuerza y basto con que mirase a Okamoto para que este soltara al chico.
-¿sientes amor por esa basura?
-no vuelvas a tocar algo que me pertenece, ahora lárgate.

¿Desde cuando ese sirviente se ha vuelto tan importante para él?, Ryosuke no era básicamente algo que fuese usado y luego desechado al aburrirse del, al contrario era más mucho mas importante, aquellas subastas jamás han sido su costumbre pero entonces ¿Cómo termino metido en una de ellas?, su familia poseía el suficiente dinero para pagarle uno de los mejores asesinos pero todos ellos fallaron al buscar protegerlo, los Yakuza podía  considerarse los mejores asesinos pero él siendo el futuro heredero de tan impotente dinastía debía ser protegido ante todo. Cansado de cada fracasado que intento cuidarle en una de sus tantas noches con Okamoto este le conto sobre dichas subastas, donde el principal objetivo era vender jóvenes asesinos, el ser humano puede poseer tantos defectos y uno de ellos es la curiosidad, Keito le explico todo lo referente aquello, a donde ir, como poder entrar, mientras mas millonario fueras mas posibilidades habían de salir de ahí con vida llevando si acaso un juguete.
-.y fue Ryosuke quien llamó mi atención de todos los chicos.
Aquella noche no esperaba salir tan librado de aquello, la mayoría de los presentes en aquel salón estaban interesados en ese chico pero al final del debate fue el quien termino comprado a ese chico, que mas parecido a un arma este lucía como un pobre niño, tan inocente pero la mirada vacía en esas orbes almendradas mostraban cuan cruel fue su vida.
-.”Entrenado, educado, para no sufrir, no llorar, no sentir pero mas que nada, solo sirven para asesinar y complacer”.-
Eso le habían dicho antes de poder llevarse consigo a Ryosuke, no iba a negar que al principio solo iba usarlo como otra herramienta mas un juguete que con el pasar del tiempo podría desechar mas fue todo lo contrario, su perfecta arma cumplió cada orden sin quejarse nunca mostro piedad o misericordia al asesinar manteniéndolo con vida, su compra no había sido en vano después de todo, abrió los ojos tras sentir una presencia dentro de su habitación, apoyando el peso sobre sus codos busco entre la oscuridad, en la penumbra a su ya común visitante nocturno pero solo fue el viento vacilante entrando por su ventana ¿hasta cuando usaría a Ryosuke como su arma?

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Lamio su labio de forma lasciva tocándolo seguidamente con su pulgar retirando la sangre no mostrando algún signo de dolor su espada yacía a unos metros de donde el había caído lo suficiente lejos como para no poder tomarla, su brazo sangraba ante un corte echo por parte de su ahora rival aun no comprendía del todo la situación esa persona realmente iba a osar romper una orden de su amo, su kimono azul revestido ahora por la sangre lucia mucho más bello para su gusto, por que el rojo es el color de la vida, sonrió de manera de aterradora de una forma tan perversa que el otro chico pareció temblar de miedo ante su sola presencia.
-.lo traidores como tu merecen morir.-susurro sacando un puñal bajo la manga del Yukata acercándose tan velozmente ignorante a toda herida.
-.solo acaba con su miserable existencia Yuri-aquella orden dada no paso desapercibida para él y como si fuese una hoja guiada por el viento termino por acabar con todo temor de aquel chico, en este mundo no existía la compasión eso lo había aprendiendo desde su niñez, admiro aquel cuerpo con tanta devoción sin perder por ningún momento como la vida abandonaba esos ojos tan negros los mismo que una vez le habían mirado con tanto amor. Quedando en su memoria solo su despedida “en otra vida yo seré quien te salve de tu dolor”
-.lo has hecho muy bien mi pequeño juguete, en esta vida el amor es considerado la peor traición, has logrado que este nuevamente orgulloso de ti-se arrodillo ante la presencia de su amo mirando el suelo con un semblante sombrío.
-es un honor cumplir cada una de sus ordenes Arioka-sama.-
Daiki se retiro de aquel lugar con una gran sonrisa, contento de que su nuevo juguete le fuese tan útil, Yuri es su perfecto asesino no estaba arrepentido de haber ido a esas famosas subastas, por fin tenia el arma perfecta para acabar con el clan Nakajima y al hacerlo tendría control total de las calles de Tokio los Arioka lograrían por fin ser los verdaderos Yakuza con Yuri a su lado nada podría fallar el clan Nakajima caería solo debía matar a ese baboso de Yuto eliminarlo no iba ser tan complicado.
Chinen se mantuvo sentado junto al lado de aquel cadáver mirando el triste y vacio mirar de esos ojos sin vida, acaricio en un tacto dócil la mejilla cual percibiendo aun el calor y fue entonces cuando por fin logro suavizar su inexpresiva mirada, no permitiéndose llorar, nadie absolutamente nadie sabría de su pesar, del dolor que en ese mismo momento experimento cuando le hubo arrebatado la vida a quien le enseño amar, sus manos estaban manchadas y no habría manera de que alguien tan sucio como el fuese capaz de merecer el perdón.
-.Yuya.-pronuncio con tanta debilidad el nombre de esa persona y solo una lagrima de su ojos izquierdo salió con libertad, cerro los ojos de aquel chico y se marcho de aquel lugar púes pronto los sirvientes de Arioka limpiarían aquella terrorífica escena llevando consigo la espada del mayor tanto como la propia.


Tomo su maletín dispuesto a irse al colegio, la mañana estaba fría así que abrigo su cuello con una bufanda al igual que con una gabardina larga, Ryosuke se encontraba sentado en un rincón de la cocina esperando a que el menor terminara su desayuno su mirada estuvo fija en el piso, solo hasta que Nakajima estuvo situado frente del, alzo el rostro para verle teniendo un parche en su mejilla ante un descuido durante un enfrentamiento, sus manos tenían pequeños cortes cuales parecía no sanar nunca, nuevamente su amo le había obsequiado un nuevo Yukata rojo con flores de durazno cuales revestían mejor el atuendo.
-te he dicho que puedes estar a mi lado durante cada comida, eso significa que quiero que te sientes conmigo y me hagas compañía-Yuto bufo de sus palabras ante la mirada triste que le dedico Ryosuke se inclino lo suficiente para así tomarlo del mentón admirando ese perfecto rostro y no dudo en acercarse, el era libre de hacer lo que quisiera con su juguete pero llevaba tiempo ya en que lo miraba de manera distinta, el castaño entre-cerro los ojos cuando la cercanía de sus rostros se volvía mínima sin tener ningún atrevimiento en tocar al menor, pues ante todo, el estaba demasiado manchado de sangre como para tener permitido poner una mano sobre su amo, él solo existía para ser utilizado pero la forma en que los labios de Yuto tocaron los suyos robándole el aliento con aquella manera de moverse sobre los propios, era la primera vez que su amo hacia semejante atrevimiento, quizás esta vez Yuto lo usaría como un objeto sexual mas no fue así.
-.Ryosuke, vayamos a tratar tus heridas.-se reincorporo al ser tomado por la muñeca dejándose llevar por su amo yendo solo un paso tras este quedando tras ellos el maletín del menor subiendo las escaleras he ir a la segunda planta de aquella enorme mansión, llevaba siendo el sirviente de Yuto alrededor de seis meses y todo ese periodo solo había sido usado como un guardián, cuidando el bienestar del futuro heredero del clan Yakuza y en ese tiempo solo descubrió una extraña sensación cada que Nakajima estaba cerca mas no lograba entender del todo eso, nadie podía tocarlo aun por mas herido que resultara en cada pelea solo su amo podía tocarlo y cuando alguien desobedecía al heredero recibían algún castigo.
“Ryosuke me pertenece, nadie debe tocar lo que es mío”
Y nuevamente se encontraba en la habitación del menor sobre su cama mientras este se dedicaba solo a curar sus heridas, recibiendo de ves en cuando algún beso por parte del menor, los cuales le provocaban esa sensación dentro suyo la cual no le desagradaba por mas extraña que esta fuera, le consideraba esos besos su mas preciado premio por cuidar bien de su tan amable amo.

Continuara……..






domingo, 28 de septiembre de 2014

Inevitable-Chiitaro (Oneshot)




Titulo: Inevitable (no se me ocurría ningún titulo)
Parejas: Chiitaro
Genero: Incesto, Lemon + 18
Capítulos: Oneshot
Autora: Hitomy-chan
Nota: Hello!!!!!! Acá la Hitomy se reporta esta vez con un Chiitaro que se no van a leer, pero da igual por que tiene una dedicación especial… Gisi acá te dejo un Chiitaro no tan genial como los que suelo escribir demo mi se esforzó en idearlo y dejarlo bonito!!! >///<

Las constantes pisadas hicieron que abriese los ojos rodando de un lado a otro sobre la cama, se aparto el cabello molesto que caía sobre su rostro, giro a la derecha para ver así el despertador justo a lado de su cama sobre el pequeño cajonero 8:34 pm, se quejo por la bajo y nuevamente escucho las pisadas en el corredor, vio la puerta y se cubrió la cara con las sabanas, la puerta se abrió y los constantes pasos se acercaron a su cama donde fingía dormir, un peso extra se ubico a lado suyo pero luego aquella persona se subió sobre su abdomen sacándole un poco el aire, mas no se movió necesitaba dormir un poco mas.

-Ryu-unas pequeñas manos se apoyaron sobre su pecho siendo sacudido en demasía-debes hacer algo de cenar nuestra madre saldrá tarde de su empleo- esa voz chillona le hizo descubrirse el rostro y por acto reflejo lo empujo aun lado y aquel chico que anteriormente le había llamado termino en el piso, se reincorporo con un largo y pesado bostezar bajando de la cama al caminar perezoso a la puerta, se recargo en el marco viendo a la pequeña figura que se frotaba la cabeza mirándole con desaprobación.

-dejare esto claro para tu mente poco innata-señalo un letrero rojo con una enorme equis cual marcaba una fotografía del menor-aquí dice claro, que tu no puedes acceder a esta habitación-aclaro golpeando sobre la foto, viendo con el ceño fruncido al menor. Chinen Yuri solo inclino la cabeza sin el entender del todo aquello, se puso de pie viendo al alto y luego aquel  letrero el que usualmente ignoraba.
-mamá dijo que me ayudaras con mi tarea de matemáticas, en tres días impartiré examen-ignoro de nuevo las palabras del mayor, Ryutaro rodo la mirada saliendo de la habitación, ser el mayor y el mejor de toda su casa tenia sus desventajas y una de esas era ayudar a su hermano menor con las tareas, ¿Por qué alguien tan importante como lo es él debe malgastar su tiempo en ayudar a ese ingrato inadaptado?

Chinen corrió tras el mayor y se trepo cual mono araña en su espalda, y mordió la oreja del mayor al bajar por las escaleras, Ryutaro lo ignoro como de costumbre, la actitud despreocupada del menor lo irritaba en ocasiones y no había nada en este universo que el pequeño estudiante de secundaria amara mas que ser lucido con su hermano mayor,

-bájate-le ordeno al llegar a la cocina-me vale si mueres de hambre, pero cocinare solo porque YO-enfatizo al verse libre del menor el cual  trepo en la barra-tengo hambre-puso agua a hervir y se marcho de la cocina para ir a encender el televisor, Yuri se quedo en la cocina cuando escucho el móvil de su hermano sonar fue hasta la sala y lo tomo primero que Ryutaro el cual se froto la cara.

-trae acá idiota-se lo arrebato para irse a responder lejos del enano riendo nada mas del ver de quien se trataba.
-Ryutaro, es esa chica de nuevo, ¿Por qué te llama siempre?-pregunto Yuri al sentarse en el sofá cruzado de brazos viéndolo con recelo, y es que aparte de ser el menor tenia esa pequeña obsesión de fijación por lo prohibido, Ryutaro es por desgracia una de esas malas fijaciones de Yuri.

Salió al patio trasero para conversar mejor con su casi-novia-oficial, ignorando por completo al menor que no dejaba de recriminarle por su mal trato, la pubertad estaba atacando a Chinen el ya había pasado por eso lo mejor era evitarlo, ya pronto Yuri conseguiría una novia y dejaría de acosarlo.
Tomo el control remoto cambiando de canal, Ryutaro estaba tardando al hablar con esa tipa que para nada le agradaba, tomo una bocanada de aire por la nariz sacándolo luego por la boca, se estaba tragando el enojo salió del sofá y el mayor de los hermanos volvió a la sala guardándose el móvil dentro del bolsillo descubriendo que Yuri no estaba.

Ser universitario y niñero era duro y mas cuando tu hermano menor era en extremo raro, diferente a los hermanos comunes, a esa edad el ya había tenido sus novia y una que otra aventurilla salvaje pero Yuri no se fijaba en nadie que no fuese él, desaparecer ya era una de sus tantas maneras de intentar tener su atención pero en esta ocasión, no fue así, lo vio salir de la cocina comiendo ramen instantáneo.
-vaya estas madurando-lo fastidio al frotarle la cabeza pero fue evitado, tampoco le extraño, estaba haciendo rabieta como siempre, los celos de su hermano menor eran como de una novia posesiva, de ese tipo de mujeres que parecen unas acosadoras, solo le faltaba inervarse un embarazo suyo.

Comieron en completo silencio, Ryutaro enviaba textos por el móvil y Chinen veía algún programa de variedades desviando la mirada de vez en cuando al mayor de ambos, odiaba verle esa sonrisa pegada a la cara solo por hablar con esa tipa que para nada de le agradaba, apretó el control remoto en sus manos sin apartarle la mirada de encima, ¿Qué tenia esa tipa de especial que no tuviese él?, senos grandes como cualquier chica universitaria ¿Cuerpo estructural?, “seguro ha de tener fama de ser buena en la cama”, pensó, se puso bruscamente de pie, ya no toleraba mas eso, la boba risa de Ryutaro cada que recibía un nuevo texto le cansaba por no decir mas.

Se fue molesto apagando el televisor, subiendo las escaleras se fue encerrar en su habitación, se recargo en la puerta deslizándose en esta hasta caer sentado en el frio piso, flexiono las rodillas hasta la altura de su pecho abrazándose a estas y empezó a sollozar, pequeñas gotas salinas corrían de sus mejillas, mordió con impotencia sus labios vírgenes y en completa obscuridad dejo salir esas lagrimas que nadie era capaz de ver.
-seguro ella es hermosa, si fuese sido chica tal vez Ryu no me vería solo como su hermano menor, ¿Por qué no puede amarme?-estar emparentados por la sangre era doloroso, no tenían el mismo ADN, su madre se había vuelto a casar con el padre de Ryutaro el cual tenia en aquel entonces 4 años de edad y luego llego él, siendo así ambos medios hermanos. Pero nunca pudo ver a Ryutaro de esa forma, él era especial desde siempre lo supo, que su corazón amaba a ese chico de primaria, al de secundaria el cual por mas novias que tuviese el terminaba alejándolas, el chico de preparatoria, hubo un tiempo en que fueron unidos, pero ya no mas, ahora Ryutaro es un universitario y el un chico de 3er año de secundaria, solo un púberto de mala fama que vive tras la sombra de su perfecto hermano mayor.

Con torpeza se puso de pie viendo todos sus libro y cuadernos de secundaria, muchas tareas pendientes, trabajos sin terminar, toco con sus dedos la fotografía de su graduación de primaria junto a Ryutaro he hipo debido al llanto.
-amarte esta mal, pero no lo puedo evitar-susurro al tomar la fotografía abrazándola fuerte contra su pecho, y nuevas lagrimas rodaron libres por sus sonrosadas mejillas, tomo asiento dispuesto a terminar sus deberes, no quería mas la ayuda de ese tipo perfecto, ya no mas. Encendió la pequeña lámpara sobre su escritorio he hizo sus deberes sin dejar de llorar humedeciendo así las hojas de su cuaderno.



Abrió la puerta de esa habitación la cual recorría con la mirada, entre la penumbra de la obscuridad la luz del escritorio llamo su atención, y ubico al dormido Yuri quien dormía sobre sus cuadernos solo siendo iluminado por la luz de la lámpara, se acerco sin hacer ruido, pero piso una fotografía que estaba en el piso, la tomo admirándola y ahí estaban ambos, la dejo sobre el buro, la postura en que estaba el menor dormido le pagaría factura al día siguiente así que opto por tomarlo en brazos cargándolo y dejarlo así sobre la cama, Chinen se movió al estar cómodo y parte de su largo flequillo caía sobre su rostro, con suavidad acaricio con sus dedos apartando las hebras finas.

-perdón-Yuri giro quedando de lado y una traviesa lagrima rodo por su mejilla izquierda, Ryutaro la retiro en apenas un toque de su pulgar suspirando con melancolía, ser el causante del sufrimiento del menor era un peso con el cual debía cargar, se marcho de la habitación pensando en que ya mañana eso seria solo algo del pasado. Mas no fue así.


La mañana llego y con ella esa extraña sensación de tristeza, ayer la estúpida actitud de tonto enamorado de su hermano le había herido como de costumbre, cada novia, cada ruido extraño que provenía de esa habitación justo a lado de la suya misma, desde que Ryutaro cursaba secundaria le toco ver a diferentes chicas entrar y salir de esa habitación, todas con el pretexto de estudiar en equipo, tanto su padre como su madre se la vivían en sus respectivos trabajos y apenas y pisaban la casa, anoche había llorado hasta quedarse dormido, y nuevamente los ruidos raros en la habitación de a lado le hicieron destruir cada posibilidad de amar otra vez.

Sin animo alguno bajo al comedor tomándose solo el jugo de naranja, Ryutaro lo saludo como de costumbre, pero solo se gano una extraña mirada por parte del menor y no supo descifrar lo que había tras esas perlas negras.
-¿no vas a saludarme de regreso?
Chinen se colgó su mochila y sin emoción alguna se marcho rumbo a la escuela, ya era hora de invertir los papeles, si Ryutaro podía tener novias entonces ya era hora que el también saliese con alguien, quizás la pubertad estaba pagando factura por que desde la noche anterior capto el mensaje de cada sonido emitido por la novia de su ahora hermano, no había espacio para alguien como el en la vida de Ryutaro, por que ellos son hermanos y lo serian hasta el fin de su pobre vida.

Por otro lado Ryutaro solo vio la puerta siendo cerrada, dejo el pan tostado sobre el plato y no supo que pensar, esa mirada, ¿Qué significado había tras ella?, Yuri nunca le había mostrado esos ojos tan profundos, abrió los ojos con sorpresa y maldijo en sus adentro al saber por que de esa mirada.
-joder
Se marcho a la universidad, no sacando de su cabeza ese sentimiento que le inquietaba, anoche su no-novia-oficial, le había caído por sorpresa lo cual no fue de mucha ayuda, las discusiones en especial la actitud de Yuri muchas veces lo desconcertaba, lo confundía, evitaba a ese enano desde su ultimo grado de secundaria porque lo notaba, ya no lo veía como su hermano menor y de aquello nada bueno resultaría, y anoche al verlo tan vulnerable le hizo sentir extraño y termino como siempre en la cama con una de sus tantas “amigas”


Suspiro largo viendo la ciudad desde la azotea, escuchando casi la conversación de sus mejores amigos, los cuales debatían el tema de moda en el instituto, Chinen vio a lo lejos la universidad donde asistía Ryutaro y el enojo aumento, ¿para que amarlo? cuando podía odiarlo, tomo la verga con ambas manos, estaba molesto, tanto que era capaz de ir contra sus propios principios de si “no es Ryutaro no será nadie” pero la discusión de sus amigos llamo por completo su atención y giro a verlos con atención.
-no seas idiota Yuto, una chica de secundaria no se acostaría contigo ni por un millón de dólares.
-una chica no pero tu si-se defendió Yuto ganándose un golpe por parte de Ryosuke.
-idiota
-quizás no con Yuto pero si con Yuri, ne Chinen, tu si podrías llevarte a una chica de cualquier grado a la cama, eres muy popular debido a tu apellido-dijo un chico de actitud casi fría, pero se veía su amabilidad en su mirar.
-oh! Es cierto, tú podrías incluso llevarte a la enfermera a la cama-Yuto negó con pesar del solo decir eso.
-pero eso también parece imposible, Chii solo tiene ojos para su hermano mayor-Yamada vio al menor con clara decepción, todos ellos lo sabían ese gran amor que el menor le tenia a su preciado hermano.

Yuri se quedo analizando esas palabras por parte de su grupo de amigos, era verdad todo, el aun siendo tan poco popular como su hermano poseía esa mínima posibilidad de poder acostarse aun que sea con algunas chicas de grados superiores.
-si lo hago, dejaría ya de ser el único virgen de nuestra clase ¿cierto?-pregunto al ver a sus tres amigos, los cuales asintieron algo asombrados y también asustados por esa mirada poco común en Chinen, por que casi medio colegio lo sabia, que Chinen Yuri no había besado a nadie y menos estar íntimamente con alguien.
-¿lo harás?-pregunto Keito con su acento ingles mirándolo con preocupación.
-lo hare, después de todo si el puede acostarse con cualquiera también yo tengo ese derecho.

Salió de sus clases y rechazo cualquier propuesta de salida por parte de sus amigos, el sol estaba por caer y debía estar rápido en casa, Yuri le preocupaba, esa mañana la actitud del menor le había dejado preocupado al grado de no prestar mucha atención a sus clases. Al llegar a su casa se retiro los zapatos mirando también los de Yuri y un par más, pero no le presto mucho interés, fue directamente a la cocina, debía tener la cena lista.
-Yuri-lo llamo-no hay nada para la cena, debemos ir hacer las compras-levanto la voz para ser escuchado por el menor pero no hubo respuesta, fue a la sala viendo la mochila del menor al igual que su chaleco pero había algo extra, en el piso yacía una pulsera de color rosa junto a un chaleco de chica, extrañado dejo todo sobre el sofá y subió las escaleras, durante el trayecto encontró algo más, era un listón de color rojo y entonces escucho ruidos que provenían del cuarto del menor, hizo girar el pomo abriendo la puerta lo sufriente para poder ver dentro había ropa en el suelo, una falda, al igual que la ropa del menor y entonces vio las sabanas moverse seguidos de constantes gemidos.
-Yuri… ha!-escucho la voz de una chica bajo las sabanas seguidos de mas jadeos y no quiso saber mas de aquello, cerro la puerta sin hacer mas ruido.

 Estaba desconectado del mundo, camino a la planta baja tomando las llaves del auto se marcho de allí sin siquiera inmutarse en el fuerte ruido de la puerta al ser cerrada, entonces así era como se sentía, saber que a quien mas amas esta con alguien más, ahora lo compendia todo, su cabeza no dejaba de proyectar aquellas imágenes y peor aun, no dejaba de escuchar en su cabeza los constantes gemidos, no supo nada de si, tampoco al momento en que llego al edificio donde su novia rentaba departamento, no supo nada del mismo esa tarde, esa noche, hasta el día siguiente cuando se digno en volver a su casa.
Las llamadas del menor a su móvil, los mensajes de texto que le envió para saber de su paradero, le había dado una probada de su propia medicina pero no sintió arrepentimiento cada que compartió la noche con su novia, tampoco culpa al llamarla por otro nombre, solo apago el dolor y ese amargo sabor con el éxtasis de la lujuria.

-¿Dónde estuviste? ¿Por qué no respondías mi llamadas?-fueron las constantes preguntas realizadas por el menor que le veía preocupado, pero no respondió a nada, dejo las bolsas de compra sobre la barra y se marcho a su habitación, Chinen Yuri, estaba creciendo era normal que quisiera experimentar lo que el muchas veces hacía con una de tantas chicas, se encerró en la habitación
Poniéndole el seguro para que nadie entrara, dejo en el piso su chaqueta desprendiéndose también de su camiseta todo al piso, al igual que los jeans y mas, fue a darse una ducha en el baño que había en su propia habitación y escuchó como Chinen lo llamaba pero lo ignoro como siempre.

Estuvo evitándolo hasta el grado en que el menor parecía no existir en su vida,  estaba pero a la vez parecía no estar, ambos en la misma casa, sus padres habían notado la actitud de ambos, pero conocían a Ryutaro cualquier cosa que le molestara se los haría saber a su tiempo, ya no hubo mas llamadas de su –ya no-novia, tampoco salidas con los amigos, Chinen conversaba con el con normalidad, quizás ignorante a que su hermano mayor sabia su desliz, pero aun que le preguntara algo nunca recibía respuestas, hasta que dijo aquello que fue casi el detonante de la primera y peor discusión de ambos.
-¿por que tu si puedes y yo no?

Y fue ahí donde Ryutaro dejo fluir la ira que lo carcomía por dentro.

-¡¡¡no es igual Yuri!!!
-¿por que?, solo por que soy menor que tu, yo no veo la diferencia, tu lo hiciste muchas veces y yo nunca dije nada, así que no veo la diferencia.
-¡¡¡no tienes la edad para comparar lo que yo hice y hago!!!, deja de ser maduro cuando hasta tu sabes que no lo eres!!!!

Y la discusión llego hasta ahí, Ryutaro se marcho de casa sin decir nada mas que un “no podemos estar mas bajo el mismo techo”, dejando a un chinen devastado, lo busco, le llamo, le envió mensajes pero no obtuvo respuestas por parte del mayor, si Ryutaro se iba de su vida, entonces el no quería vivir sin él.

Al día siguiente Ryutaro aprovecho que ambos padres estaban en casa, con el suficiente  valor que tuvo los encaro y dijo aquello que cambiaria la vida de Yuri y el.
-lo he estado pensando, y ya es hora de independizarme-sus padres le vieron con asombro y entonces comprendieron el por que de la tan extraña actitud del menor.
-¿estas seguro?-fue la pregunta de su padre a lo cual asintió seguro de si, ya llevaba tiempo buscando un departamento que estuviese cerca del campus universitario, con la aprobación de sus padres comenzó a empacar todas sus pertenencias, Chinen no había salido de su habitación desde la noticia pero no iría a buscarlo, aun estaba molesto con el menor, no era justo pues Yuri tenia razón, el también tenia derecho de salir con chicas, pero ver aquello le había molestado tanto.
Al terminar miro su habitación ya casi vacía, repleta de cajas todas selladas, se iría mañana y entonces sintió unos pequeños y delgados brazos rodeando su cintura, sabia de quien se trataba pero no se inmuto en corresponder o decir algo.
-Ryu. No te vayas-lo escucho suplicar ya humedeciendo su camisa ante el llanto al ejercer mas fuerza en el abrazo, pero no respondió aquella suplica, el irse era lo mejor para ambos y la familia.

Aparto las manos para verse libre  de tanta cercanía y tomo una caja para colocarla sobre la mesita de noche, Chinen cubrió su rostro con sus manos ocultando el llanto que no cedía  ante nada, por su culpa Ryutaro se iba, solo por su culpa.




Sus calificaciones bajaron después de que su hermano se fue, ya no se juntaba con nadie y sus padres frecuentaban mucho la escuela debido a sus tantas y repentinas peleas, ya nada era igual, todo estaba mal, si no hubiese echo aquello quizás Ryutaro aun seguiría a su lado, al menos como lo que eran, hermanos.
-debemos mandarlo a clases extras-escucho la conversación de sus padres al estar sentado en las escaleras, era una vergüenza para su familia, pero que importaba, no quería vivir si no tenia a Ryutaro a su lado, cada que el menor los visitaba solía venir acompañado de su ya novia nueva y el prefería quedarse en su habitación, fingiendo estudiar cuando era todo lo contrario.
Llego de las clases y vio una nota pegada en la puerta con una dirección escrita, sus padres se iban de viaje y le decían claramente que debía irse a quedar al departamento de su hermano, se quedo de pie afuera sosteniendo la nota con una mano y con la otra cargaba su mochila.
-¿Por qué?, el no me quiere cerca-susurro y arrugo aquella nota con fuerza para entrar a su casa, no tenia dinero para comprar comida pero no la necesitaba llevaba días sin probar alimento después de todo, sus padres apenas y sabían lo que le pasaba, dejo la mochila tirada y se fue acostar a uno de los sofás, estaba cansado, cerro los ojos ante el cansancio, su estomago pedía algo de comer pero no quería comer nada, y entonces lloro como solía hacerlo siempre, lloro hasta quedarse dormido.

Era alrededor de las 9 pm vio su reloj de pulsera repetidas veces, si mal no recordaba ese día Yuri se quedaría con el hasta el regreso de sus padres pero  ya era demasiado tarde y el menor no llegaba, sin poder tranquilizarse mas salió de su departamento llamando frecuente a casa de sus padres pero no hubo respuesta, acelero el auto para llegar rápido, estaba preocupado y entonces recordó las palabras de su padres.
“Yuri esta pasando por una mala etapa, sus calificaciones han bajado y no quiere conversar con nosotros, cuídalo durante nuestra ausencia”.

 Al llegar bajo rápidamente del auto y entro al interior de la casa vio los zapatos del menor en la entrada y a unos cuantos pasos estaba su mochila se acerco a la sala de estar y entonces lo vio dormido, lucia mas delgado y su rostro solo reflejaba cansancio, ¿Cómo pudo dejar que las cosas terminaran así?, con suavidad movió el cuerpo del menor, pensó en cargarlo y llevarlo al auto sin despertarlo pero ese durmiente y triste rostro era su peor debilidad, como siempre, acaricio una mejilla del menor, la tibia piel se erizo apenas al tacto y vio como los parpados del menor se abrían.
-Ryutaro-lo escucho hablar y entonces esos tristes ojos se llenaron de lágrimas nuevamente y se le oprimió el corazón, ¿tanto así estaban unidos?, Chinen estaba por cubrirse el rostro para que no lo viese llorar pero Ryutaro simplemente lo beso.

No pudo mas, siempre era su peor debilidad, el lo es todo, y siempre lo será, las pequeñas y ya temblorosas manos del menor lo tomaron de las solapas de su camiseta y se fue colocando sobre ese cuerpo pequeño, sus bocas se unían con esa simpleza del tacto que se alcanzaba a profundizar cada que sus lenguas alcanzaban a tocarse, apenas se separaban para tomar aire y son el chocar de sus dientes se dio la libertad de poder al fin profanar esa cavidad, los movimientos casi torpes por parte del menor al intentar corresponder al beso apresurado, adentro una de sus piernas entre las del menor el cual se ruborizo apenas al roce de sus cuerpos cuales creaban fricción.
-Ryu-lo escucho llamarlo pero solo aprovecho esa abertura de la boca para adentrar su lengua a esa cueva húmeda y caliente, tocando con su lengua las mejillas y también el paladar al ritmo torpe en que el menor le besaba, acaricio con sus manos el pecho del pequeño tomando la parte baja de la playera subiéndola un poco para dejar al descubierto el vientre y tocarlo mientras se movía contra el cuerpo de Yuri, la exquisita fricción entre sus miembros, nada, no había nada que se comparara a eso, el sexo era una cosa pero lo que estaban por hacer ambos, era claramente mejor, a como pudo retiro la primera prenda tirándola al piso.

Chinen quería corresponderle por completo pero el era solo un principiante en referente al sexo entre hombres, se abrazo al cuello del chico enredando sus dedos en el cabello de este moviendo también sus caderas y entonces gimió con fuerza separando sus bocas con un rastro de saliva que cayo por su mentón, Ryutaro lo sabia, el debía hacer el trabajo, por que ese pequeño sumiso parecía estar asustado así que tomando las manos del menor lamio la saliva que había caído por el mentón ocasionando que Yuri se sonrojara.
-quítame la camisa-chinen movió sus manos casi por instinto ante aquella petición, botón, por botón dejando expuesto así el abdomen del mayor, arrojo la camiseta lejos de ellos y abrazo al mayor para juntar sus cuerpos, Ryutaro bajo con besos por el cuello centrándose en dejar alguna marca, que le recordara al menor a quien le pertenecería desde hoy.

 Curveo la espalda al sentir los dientes morder su cuello seguido de una lamida y luego una succión y apretó los ojos por los constantes movimientos creados entre sus cuerpos.
-Ryutaro-el menor sonrió de lado y fue desapareciendo las prendas faltantes hasta dejar expuestos sus cuerpos, sin ninguna prenda restregó ambas intimidades haciendo parecer cada movimiento en embestidas y bajo con besos por el pecho tomando uno de los pezones mientras su mano izquierda endurecía el otro, Yuri le lamio la mejilla del menor como si se tratase de un gato enterrando sus uñas en la espalda arañando hasta afianzarse a los glúteos moviendo sus caderas para sentir mas de esa deliciosa sensación que sentía cada que sus miembros se restregaban, se abrazo con brazos y piernas al cuerpo sobre si, segregando ya el liquido pre-seminal ante la fricción creada.
-Yuri…-Ryutaro volvió a verle adorando el como lucia el pequeño en esos momentos, sudando con el cabello húmedo, labios ligeramente abiertos, esas mejillas rojas por el calor empleado y supo entonces que solo el era capaz de ponerlo así.

-Ryutaro… hazme tuyo-suplico el menor al besarlo con tanta necesidad, entrelazando sus lenguas juntando sus labios con ese desenfreno que solo ellos podían crear al besarse, llevo una mano hasta empuñar el miembro del menor con el suyo mismo humedeciéndose los dedos con su propio liquido pre-seminal y no dudo en bajar mas hasta tocar esa entrada rugosa, y enterró el primer dedo hasta lo mas profundo, Chinen dejo salir un fuerte grito de dolor enterrando las uñas en los hombros del mayor y movió sus caderas de adelante hacia atrás al querer lidiar con ese dolor, un segundo intruso de había colado ya en su interior moviendo con tanto regocijo que no dudo en gemir el nombre de Ryutaro ante esos movimientos dentro suyo, aquel par se retiro y se quejo un poco pues aquello realmente le gustaba.
-voy a entrar-vio como Ryutaro tomaba su propio miembro tocándose un poco antes de entrar en él y fue entonces cuando supo lo que era el verdadero dolor, sus paredes parecía desgarrarse ante la intromisión y comenzó a golpearlo para que saliera pero fue callado por los labios de Ryutaro y araño con tanta fuerza la espalada de su hermano logrando algunas heridas profundas.

-maldición-lo escucho quejarse por lo que había echo pero solo sonrió sobre los labios del chico alto quien ahora mismo lo embestía con  tanta fuerza que le hacia gritar fuerte, Ryutaro tomo las manos del menor dejándolas a cada lado de su cabeza mientras este se abrazaba aun a sus caderas, necesitaba admirar cada gesto de placer mientras le hacia el amor, y el desatendido miembro del menor fue tomado por este para brindarse así mas placer y gimió con fuerza al sentir como aquel enorme miembro del mayor se enterraba hasta lo mas profundo llevándolo casi a la locura, sus manos fuertemente tomadas era la prueba clara de su amor, y cuando creyó que nada más podía pasar sintió como Ryutaro se retiraba para frotar sus miembros y nuevamente entrar sin permiso alguno, hasta que sintió aquella caliente esencia llenar su interior, terminado así por venirse entre sus cuerpos.


Abrió los ojos al no saber del donde se encontraba, algo desorientado se percato el donde estaba, una ligera y casi desapercibida presión de unos brazos alrededor de su cuerpo le hizo ver al durmiente chico que se encontraba justo frente a él, ahí estaba, su pequeño hermano Chinen Yuri solo usando la camiseta del mayor para cubrirse del frio mientras lo abrazaba con tanta delicadeza, Ryutaro hizo memoria de lo antes ocurrido, llevo una mano al rostro ajeno retirando así un mechón de cabello que cubría los ojos del menor.

-Yuri-lo llamo para poder despertarle pero aquel pequeño solo se acurruco en sus brazos, no iba a despertar lucia agotado.

Lo admiro dormir con una sonrisa casi perfecta, no había nada de arrepentimientos, su corazón latía a un nuevo ritmo, era algo incorrecto, pero ya nada se podía hacer, lo amaba, a su pequeño medio hermano, ambos se necesitaban, Yuri no sabría vivir sin el y él no podría vivir sin tenerlo cerca.

Los parpados del pelinegro se abrieron poco a poco al momento en que sonreía del encontrarse en los brazos del mayor quien justo ahora repartía pequeños besos sobre su rostro, primero su frente luego sus parpado, sin tener nunca suficiente, tocando sus labios con esa perfecta armonía donde sus mirada se encontraban diciéndose de esa manera lo mucho que se necesitaban.

-¿me dejaras?-interrogo atacando con preguntas a Ryutaro-¿te iras lejos de nuevo?

Ryutaro tomo aire por los poros de sus narices dejándolo salir por sus labios en un suspiro pesado moviéndose un poco para colocarse sobre Yuri quien en se momento se abrazo al cuello acariciando la nuca donde sus dedos lograban entrelazarse entre las hebras de habano color, la negación de las preguntas echas se hizo presente en esa risa que apareció en los labios de Ryutaro.

-nunca

Fue esa simple respuesta lo que hizo que el contacto de sus labios se diera, uniéndose con esa necesidad de sentirse, sus bocas bailaban tocándose, acariciándose, abriéndose al mismo compás, tomando aire en las pequeñas aberturas donde de vez en cuando cortos suspiros escapaban.

A partir de ese momento todo pareció tomar un nuevo color, se amarían a escondidas, siempre siendo cuidadosos del no ser descubiertos, Yuri regreso a ser el mismo niño energético siendo posesivo en exceso con su hermano mayor, y por su parte Ryutaro seguía siendo el mismo chico frívolo pero un poco cariñoso con Yuri, evitaba cualquier acercamiento con alguna chica, pues su corazón solo le pertenece a ese niño infantil y posesivo.


Fin…